martes, 11 de octubre de 2016

BAJO EL MANTO

 BAJO EL MANTO DE LA VIRGEN DEL PILAR

ENTRAN LOS DE ARAGÓN

Y TODOS LOS QUE VIENEN DE FUERA

VAN ENTRANDO POCO A POCO

RECIBIENDO COBIJO Y PROTECCIÓN.

ASÍ QUE LA VIRGEN  MADRE

EN VER TANTA FE Y ESTIMACIÓN,

SONRÍE EN SILENCIO

Y EN SUBLIME TERNURA,

DA  GOZOSA SU  ABRAZO Y SU BENDICIÓN.

                         Pilar Novales 



lunes, 10 de octubre de 2016

A MI VIRGEN DEL PILAR

 
Ramos de cariños
van formando la diadema
para lucirse la Virgen
el día de su fiesta. 

                .......
Con la guitarra y la Jota
y  la Virgen del Pilar,
marcha el Ebro contentico
hasta abrazarse con del mar. 
               .......
Para ser feliz el ser humano 
ha de  estar muy preparado
consiguiendo  en Amor
tono pues muy elevado.  
               .......
 En la fuerza interior 
que tienen los de Aragón
está la Virgen contenta
en  dar apoyo y protección. 
               .......
¡Chiquitica de mi copla
Virgencica de Aragón,
María del Pilar bendita
cómo llenas mi corazón!     
                .......
Si lleváis algunas penas
al entrar al Pilar,
atentos por que la Virgen
siempre os las va a quitar.
               .......
Todas las flores qieren
llegar al manto
para engalanar a la Virgen
en el día de su santo.
               .......
Como una plegaria
la Jota siempre se canta
llamando a la Virgen Madre
por el cariño que aporta. 
              .......
Hermosa y radiante
va la virgen del Pilar
para honrar a los fieles
que la vienen a visitar.    
                ....... 
En nuestro pueblo la Jota
se canta con emoción
y en ser para la Virgen
nos sale del corazón.  

                                  María Pilar Novales




         

UNA MADRUGADA DE URGENCIAS



Anyélica hacia unos días que no se encontraba bien de salud. Una aspirina, un calmante, una “dormilina” para conciliar el sueño…

La cosa que seguía la tos de tipo perruno y Anyélica, lejos de obedecerle su garganta, ésta insistente, le privaba la respiración.

Pero… Ese pero de salir sola de madrugada para urgencias, ya que para ella era la primera vez que se sentía con tan agobiante prioridad.

Pensó si era conveniente llamar a su compañero Grégori  o no hacerlo,  él trabajaba de noche y quizá según el servicio que tuviera…
La cosa que Anyélica, decide dejar una nota, vestirse decorosamente y llamar  un taxi.
Pronto llegó y el taxista, --saliendo del coche servicial y complaciente preguntó ante la impresión de verla mareada—

--¿Qué le sucede señora?

--No es nada, me priva la respiración y temo a  la insistente tos que tengo, no quiero molestar a mi compañero que trabaja en el horario nocturno.

--Le he dejado una nota por si llega antes que yo a casa y yo sigo en urgencias. Suba, suba. No tema, yo le ayudo.

Anyélica se sitúa en el asiento de delante. El taxista la  sujeta con el cinturón cuidadosa y amablemente.


--No correré y si se marea más  hágamelo  saber, por favor. ¡Vale?  gracias, --dijo Anyélica con cierta voz tenue pero agradecida--.

Me llamo Josué. 
--¿Me permite preguntarle su nombre? 
Sí, claro. Mi nombre es Anyélica.

Cuando llegaron al hospital. Josué insiste en aparcar el coche para acompañarla, Anyélica está mareada y él se siente responsable de ella, ve que es una tierna chiquilla  con una edad madura y dulce en su expresión educada aun por la tímida y  poca conversación  que ella da.

Anyélica se niega a tanta atención, no quiere causar  molestia alguna. El taxista insiste entrando a las consultas de urgencia y pidiéndole la documentación que requieren en el mostrador, Josué la entrega pasando como indican a la sala de espera. Se sientan.

El taxista es un chico de treinta y cinco años. No sabe qué ha sido pero la mira con su figura un tanto débil, la toma de sus manos.

Aquellas manos de dulce armonía y fino lirio ¿dónde se podrían encontrar sino en un ser fuera del mundo donde él nunca pudo imaginar que  así fuera?

Le enardece aquella imagen de mujer, menuda y grande a la vez. No hay mucha gente.

Josué le pregunta cómo se encuentra. La tos la abandona por algún momento aunque la garganta le oprime.

¿Qué ha visto aquel taxista en aquella dama de sesenta años? Ella se pregunta:

¿Qué debo hacer yo en este lugar con un caballero de finas formas que además hay una energía especial entre ambos como si de toda la vida conocido fuera?

Josué quiere quitarle la presión de la garganta y entra en ausentar el momento.

--¿Sabe Anyélica? Me gusta la música clásica, las baladas, las sevillanas que no dejan de poner alegría en la circulación venosa y en la mente, un buen concierto energético.

--Siempre llevo la radio conectada, --dijo él paliando el tiempo de espera-- la política la entiendo, solo como cultivo de estar al día pero nada me interesa.

--Me gusta buscar la ternura de la vida, el color de la Naturaleza, el agua dulce  de los ríos, de los manantiales…

Ese frescor de los mares que sabe a poetas y poetisas… Ese azahar de la vida, la rosa con sus preciados aromas buscando siempre, no herir las espinas, aunque a veces, hace falta pasar por dolencias para aprender a cicatrizar mejor los tropezones de la vida, para aprender, ser agradecidos…

Los ojos de Angelina iban tomando luz.

 --¿Le gusta la riqueza de la cultura verdad? 

--"Sí, creo que a usted también verdad"?

--Oh, sí, claro que sí. 

Aquella conversación estaba quitando, o quizá olvidando, la presión de aquella garganta triste y dolida.

¿No sería un sueño de los que solía tener con los ojos abiertos? Se tocó la cara percibiendo que era real.

La megafonía pronunció por segunda vez el nombre de “Anyélica Espalter pase a consulta número cinco, por favor”.

La miran con detenimiento, le hacen placas de tórax, placas en la garganta, presión arterial, glucosa. O sea que un chequeo a fondo.

La tensión la tiene muy baja, las taquicardias son frecuentes, descartando  no llegar a ser arritmias, cosa que sería más peligroso.

Su tiroides está en disfunción y la leve infección que aún solo anda caminando en la zona de garganta bajando hacia el pecho, la van a coger a tiempo para no declararse ninguna neumonía.

El diagnóstico es favorable a excepción de que su ansiedad interna va condicionada por esa mariposita diminuta  situada en la garganta un tanto traviesa,
que en quitar la leve infección será una vida tranquila y relajada propia de mentes lúcidas para que vaya cargando sus pilas fuera de disyuntivas y de ambientes de seres tóxicos.

--Ha hecho bien en venir a urgencias, evitar enfermedades es el arte de curar alentando el no padecimiento del paciente. --dice un mcedico muy atento.

Le dan de alta con prescripción de tomar unos alivios y antibióticos en la alternativa de levantar defensas y ánimos emocionales.

Josué, es invitado a leer el justificante médico que le muestra Anyélica y como si de toda la vida se tratara, ella le da un abrazo con una fraternidad enormemente agradecida  de su apoyo y pregunta:

--¿Y tu trabajo de hoy Josué?  -Hoy, respondió  él--, ya andaba acabando la jornada y pedía al cielo que estando en tiempo de Navidad y sin familia, se me otorgara un milagro de conocer a alguien con quien pasar  estos días navideños y comenzar con buen pie el nuevo año.

--¿Podría haber encontrado a ese ser? 

--No hay nadie que le pudiera  acoger quien sabe lo que la vida a veces puede guardar envuelta en alguna sorpresa.

El taxista la invita a desayunar, llegarán a tiempo para conocerse con Grégori, dan un paseo.

Josué cuenta cómo salió de su país de Jerusalén. Es taxista de profesión porque sus estudios de profesor en biología natural, no están convalidados sus estudios fuera de su lugar de origen.

Le mueve la ayuda humanitaria, el sentir sociable de los menos favorecidos de la sociedad. Más él, está solo. Sin cariños ni pertenencias pero siempre, siempre anda con esperanzas.

Anyélica es acompañada en el taxi por Josué a casa. La pastilla que le han dado en el hospital le hace  efecto y se siente mejorada.

Aquel hombre le ha inyectado una dosis de ilusión, hay en él un aura especial, le da un abrazo y un beso en la frente. Perdona, Anyélica, son cariños del más puro sentimiento del alma, es usted un ángel.

Anyélica piensa que va a levantar sus ánimos y se va a mejorar. Al entrar  al portal llega Grégori. Otro ser magnífico.

Se sorprende y en contarle lo sucedido da las gracias a Josué lo invita a subir al piso y tomar café.

Harán amistad que sin conocerse de nada parece ser que son tres seres entrañables protegidos por la más fina capa celeste.

Las Navidades de los tres ya  nunca estarán solas. La amistad  va fraguando entre afectos y empatía.

Un tríptico de composición familiar contenido. La familia está lejos, o está ausente en el tiempo presente.

Las amistades se fraguan en estrictos y transparentes sentimientos. Se une en ayudas humanitarias. Viajan, hacen excursiones juntos.

Reirán, amarán en el más estricto sentir humano entre respeto y cálidos afectos. Semejanzas de energía humana, ayudas entre ambos en el más transparente sentir humano.

Grégori, Anyélica y Josué, habían formado una familia de sentimientos positivos, era la dicha de salir de cierta soledad, de dejar un año atrás, de levantar los ánimos fraguando tantos sentimientos humanos, de culturas de diferencia de países…

Pero los tres forman una alegría en acción bendecida por la fraternidad y el cielo del Amor, ya nunca la Navidad dejará de tener fraternidad 
                                                                           
                                                                                                  Mª Pilar Novales  



sábado, 8 de octubre de 2016

POESÍA FRESCOR DE LA PALABRA

 
Poeta que entre  Musas 
vas  alcanzando inspiraciones,
admirada lluvia de ideas con el perfume
de suspiros y respeto de las emociones.

Poeta, lucero asociado con Musas y estrellas
que vas formando un te quiero,
siendo trovador entre damas bellas
de la corte poética de la palabra,
buscando  el Amor acaso desasido sin razón,

y juntas, muy juntas son dulces recetas
como pasteles del corazón
buscando siempre en el sueño, quizá,
la vida  de las flores en su  ensoñación.

Y en cada ser, cercano o  distante, se riza
el regalo ese beso emocionante
donde se escucha la voz escrita
de la palabra palpitante,
ese mensaje soñador,

esa amalgama que revuelve las mariposas
sonriendo las palabras envueltas en color
pintadas al sentir de acuarelas sobre lienzos
pues bien se sabe que son hálitos,
que son respetos del alma, retazos,

universo de los  sentires poéticos,
unidos en la caricia de su cantar
llevando  sonrisas, amor y calma
en el brote del  pensamiento de amar.

En ese amanecer de conciencias tranquilas
con el cálido aroma de la vida
de las playas que regalando su brisa,
curan alguna herida,
concediendo la música de su sonrisa,
siempre, con un fuerte abrazo, 

tierno y sin prisa.

                                                              Pilar Novales

     

jueves, 6 de octubre de 2016

RECIBIENDO EL PRIMER BESO

 Dicen que la mirada de un Amor la encuentra la mente en cualquier momento. Yo, la mirada tuya siempre la tengo presente porque sé que estás aquí, juntito a mi pensamiento, en este rinconcito de mí entusiasmo de tenerte.

¿Sabes por qué lo sé? No tengo duda porque a ti,  te van los amores de otoño,  los que tienen el corazón consciente de saber de quién se enamoran y el porqué se encandilan, esa fascinación impresionante que contagia con una palabra escrita en la mirada del alma.

Cuando las mariposillas bailotean dentro de mí, anuncian la alegría de tu llegada, aún solo en esa carta poética que me envías, tú te haces presente recibiendo el primer beso.

En ser escritor de palabras, sientes lo que escribes porque lo vives, porque traspasas tu presencia,  me abrazan tus manos, buscas el arte de mis besos, siento por dentro, que se desborda el Amor, que se realizan los espejos cuando las emociones, perfilan sentimientos creados en el  ansiado mimo del encuentro.

Así, no puedo más que tomar la pluma y transmitir mis caricias, las que yo encuentro cuando tus palabras recibo, esos cálidos momentos, que solo voluntades enamoradas, transmiten hasta llegar  la aventura de unirnos, pues bien sabemos que nuestras almas, van de la mano en el mismo camino. 

                                                                            María Pilar Novales

lunes, 3 de octubre de 2016

ABSORTA A SU VARONIL GESTO


Vuelos abstractos
llevan   los pájaros en primavera
levantando   con su canto
la flor primera.

Remanso del río con suave melodía
y sonrisa en su mirada.

Al dormirse el Sol, un tropezón
hizo alzar mi mirada.

Bulliciosos mis ojos
bien alentaron al verle a usted

saliendo  yo
de mi emocional retiro.

Pues en no ser el Amor mi oficio,
mi palabra muda tan solo sonreía

absorta a su varonil gesto
en ofrecer de su mano a la mía

una  fresca flor
que cuidadosamente sostenía.
Atrevimiento tuve


poniendo en  ella mis labios
volando hacia los labios suyos un beso
en sentirse comedido y  agradecido.

Desde entonces usted, cuidadosamente
como lucero de primavera,
pasea   por los lugares de mi mente.


Más sin yo atino tener
en qué rincón de  usted
está el Amor que floreció en mi ser.

                             Pilar Novales

viernes, 30 de septiembre de 2016

QUIRINA Y FABIAN



QUIRINA Y FABIAN

-¿Sabes cariño que al Amor del mar surge la caricia?
-Si, Amor. Me he despertado con treinta años menos. Así que estamos en plena juventud.

-Nos pongamos la ropa que guardamos de aquel tiempo y disfrutemos de los años que nos quedan por vivir.

-¡Vamos! Volvamos al  feliz  espacio  que  nos  deparó la  suerte en vivir y ser felices. -¿No recuerdas Amor el primer día, aquel que tuvimos la suerte de conocernos?

-¡Huy…, no me lo recuerdes Fabián querido, por favor!
-Perdona, mi cielo. Aquella mañana de verano, marcó la suerte de mi vida.

-¿Acaso no marcó la tuya Quirina  querida? Yo, cada vez que lo recuerdo me sujeto con fuerza a los sentimientos que marcaron nuestro camino de felicidad.

-¡Ven! Juguemos con las olas como entonces y que nos vuelva a cubrir otra ola gigante, que nos de el remojón primero.

Como aquella ola  traviesa que  de  un salto  se llevó  los tirantes de tu bañador dejando entre las aguas la belleza de tus senos de fina porcelana, y yo los cubrí con mi pecho y asida con mis  brazos de ensueño, siguió la ola con fuerza acurrucando nuestros cuerpos.

Igualito que  a una sirena te di el beso más fresco, dulce y famoso de la historia de un primer Amor dentro de un corazón.

Cuando llegamos a la orilla, tú roja como un tomate al aplaudir la gente creyendo que estábamos de viaje de novios, sin poder pensar nadie, que era la primera vez que nos conocíamos.

-¡¡Anda, Amor, bailemos y nos demos el mismo beso de entonces porque aún siento estar en el encuentro de nuestro primer Amor ante esa ola entusiasta en mimarnos!! 

                                                                       Pilar Novales